Grabado en Alaior
Mi práctica artística se centra en la necesidad de penetrar en la propia memoria, desgranándola y dándole valor como forma de conservación y cuidado; conectar a través de mis obras con emociones antiguas y presentes, algunas que busco conservar, evitar que se borren, otras utilizadas como forma de quemar, mostrarlas para luego olvidarlas. Substraer los símbolos de mi niñez, conocer qué me ha marcado, qué arrastro y qué me da seguridad y poder. Me apoyo a menudo en los cuerpos de mujer, en mi madre, mi abuela y mis hermanas; en ese animal que grita, resiste, alimenta, crea, se paraliza, corre o se enfrenta.
